martes, 28 de julio de 2009

EL TRUCO DEL MANCO




Dirección: Santiago A. Zannou.
País: España.
Año: 2008.
Duración: 87 min.
Género: Drama.
Interpretación: Juan Manuel Montilla "Langui" (Cuajo), Ovono Candela (Adolfo), Javier Iglesias "Gordo" (Chacho), Elio Toffana (Galleta), Fanny Gatibelza (Cristina), Juan Navarro (Marquitos), Alicia Orozco (madre de Cuajo), Mala Rodríguez.
Guión: Santiago A. Zannou e Iván Morales.
Producción: Luis de Val y Aitana de Val.
Música: Woulfrank Zannou.
Fotografía: Albert Pascual.
Montaje: Jaume Martí.
Dirección artística: Llorenç Miquel.
Vestuario: Ana Herce.
Estreno en España: 16 Enero 2009.
SINOPSIS
Cuajo es el sobrenombre de Enrique Heredia, un rapero con una parálisis cerebral que le dificulta la movilidad y con un sueño: construir un estudio de grabación propio donde poder producir su música. Para esto contará con la ayuda de su amigo Adolfo, un mulato de 30 años que malvive con su padre alcohólico. “A mí no me digas que no se puede” es el principio que guía la vida de Cuajo, pero esta misión va a resultar muy complicada. Él y Adolfo deberán superar dificultades de todo tipo para conseguir su objetivo en un entorno hostil y difícil, donde la violencia aparece por todas partes. Una lucha entre el fatalismo y el optimismo en pos de un sueño.
CRITICA
Cine español del bueno. Se llevó los tres goyas a los que optaba merecidamente: Mejor director novel, mejor actor revelación y mejor canción original. Como es la primera obra de su director no se deben tener en cuenta algunos fallos: Los personajes hablan en ocasiones demasiado deprisa y cuesta seguirles, hay saltos bruscos que despistan de la historia y no llega a sacarle a ésta toda la fuerza y todo el partido que tiene. Soberbia la interpretación de "Langui" (Cuajo). Lástima que la de Ovono Candela (Adolfo ) se quede algo corta. Una historia sobre los sueños, la voluntad, pero tambien sobre la amistad en un entorno dificil. Durilla.




2 comentarios:

vladimir dijo...

“El truco del manco” tiene la garra, la fuerza, la necesidad de contar y la capacidad dramática de la que suelen carecer las películas de otros directores jóvenes españoles.
Parece que desde los barrios de la periferia, desde la emigración, se grita mejor y se siente una mayor urgencia por expresarse. Los ejercicios cinematográficos de Amenábar, Fernando León o Iciar Bollaín, por citar sólo a los más destacados, pueden ser brillantes, con muy buen acabado, pero a veces me surge la pregunta: ¿tienen algo personalmente que contar, disfrutan narrando o sólo les gusta hacer cine? Parecen vacíos de experiencia, sin desgarros ni pasiones, sin mundo interior. Les imagino leyendo el periódico y buscando en él el tema para su próximo film.
“El truco del manco” nos pone un nudo en la garganta y alivia que los Goya lo hayan reconocido después de premiar en 2007 esa nadería pretenciosa que es “La soledad”. Pequeños defectos aparte, que la severa Cova ha señalado, es esta una película muy preferible a otras más perfectas y que nuestra memoria sólo conservará como bonitas estampas.

Lidia dijo...

Realmente Vladimir no te entiendo ¿Qué entiendes tu por mundo interior? ¿Es que hay que pasarlo extremadamente mal, como es el caso de esta película, para poder hablar de sufrimiento, para emocionar al espectador contando? Creo que el exceso es malo también. Alguien que se deja llevar demasiado de sus emociones, de sus sentimientos, acaba haciendo un culebrón, no una buena película. Puede que los directores que citas no hayan llegado a las carencias de Cuajo o de Adolfo, pero sus películas Barrio, Los lunes al sol (Fernando) Flores de otro mundo, Te doy mis ojos (Iciar) o Mar adentro (Alejandro) son un ejemplo de comprensión, solidaridad, denuncia y también, por que no, de narrar y de buen cine español. ¿Que les falta pasión y desgarro? Puede, pero lo suplen con creces con lo dicho anteriormente además de con brillantez y buen acabado como tu dices. ¿Que más se puede pedir? Esta película, como siempre, además de los defectos que cita la "severa" Cova (¡Pobrecita mía!) se olvida de los personajes femeninos. Como si no existieran. Tienen una presencia marginal y no parece que sufran la falta de cariño, el desarraigo, la violencia. Una vez más cine de hombres, con hombres y para hombres.

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