lunes, 2 de noviembre de 2009

AFTER

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Dirección: Alberto Rodríguez.
País: España.
Año: 2009.
Duración: 116 min.
Género: Drama.
Interpretación: Guillermo Toledo (Julio), Tristán Ulloa(Manuel), Blanca Romero (Ana), Jesús Carroza (Jesús), Raúl del Pozo (Pablo), Marta Solaz (Irene), Valeria Alonso (chica), Ricardo de Barreiro (Ramón), Maxi Iglesias (García), Álvaro Monje (Andy).
Guión: Rafael Cobos; basado en un argumento de Rafael Cobos y Alberto Rodríguez.
Producción: José Antonio Félez.
Música: Julio de la Rosa.
Fotografía: Alex Catalán.
Montaje: José M. G. Moyano.
Dirección artística: Pepe Domínguez.
Vestuario: Fernando García.
Distribuidora: Alta Classics.
Estreno en España: 23 Octubre 2009.

SINOPSIS

Las vidas de Manuel, Ana y Julio se cruzan una noche de verano en la que vuelven a reencontrarse después de mucho tiempo, y juntos emprenden un viaje hacia el corazón de la noche. Una huida a la adolescencia como única posibilidad para librarse de sus fantasmas.



CRITICA TERRORÍFICA: (Por Cova):


Una película apropiada para ver en Halloween. Hasta el chico que duerme conmigo, tuvo pesadillas con ella. Y eso después de haber visto por la noche una de terror (?) en la tele. Pero no es para menos. En cuanto a mí, ¿Qué puedo decir? Al día siguiente me dolía la cabeza y no recordaba nada. Tres amigos se van de marcha toda una noche y se pegan el lote (entre ellos y con los demás) y un pasote. Nadie sabe de qué se conocen. Se nos cuenta la versión de cada uno de ellos de esa noche loca, cada una con "sutiles diferencias". La película es confusa como corresponde a unos guionistas con una resaca monumental. La narración pega saltos sin sentido, confunde y desconcierta. Nos quedan claras la soledad, las insatisfacciones, las neuras de los personajes. Pero no dan ni frío ni calor. Las pretensiones del director nos dejan indiferentes. Lo mas destacable es la borrachera de Guillermo Toledo y la banda sonora: Al salir del cine, solo quedan las ganas de llorar. El perro (Ula-Niebla actor secundario que pasaba por allí) nunca lo habría hecho así.

Imagen de After



LA TURBIA DECADENCIA DE LOS FANS DE MECANO por Vladimir Eisenstein.

Salí del cine con la sensación de haber visto un anuncio muy largo de la Fundación de Ayuda a la Drogadicción. No se me malinterprete, no quiero decir que “After” tenga ninguna intención moralizante, no es así, pero puede ser vista de esa manera. Creo que de hecho lo más acertado de este film es precisamente eso: la descripción de una noche de mucho alcohol, muchas drogas y mal rollo. Una juerga carente de alegría y diversión, y abundante en patetismo, pues patéticos son sus personajes, en especial el que interpreta Guillermo Toledo que borda la embriaguez más cutre.El inconveniente es que no pude sentir más que desprecio por dichos personajes. Sus debilidades, miserias, contradicciones y tormentos me resultaron ajenos o, peor aún, ridículos. Tienen poca carne, poca humanidad y entidad los personajes creados por Alberto Rodríguez. Podría haberse ensañado con ellos, hacerlos grotescos o, todo lo contrario, apiadarse de ellos, pero ni una cosa ni la otra. Debido a un extraño pudor o deseo de objetividad, que aqueja en exceso a los cineastas españoles más jóvenes, se limita a describírnoslos y, la verdad, es que ni siquiera llega a darnos la suficiente información sobre ellos para que entendamos el porqué de su sufrimiento.En manos del vitriólico cineasta austríaco Michael Haneke, al que añoré en muchos momentos durante la proyección, esta película hubiera sido ácido puro, una crítica sangrante y molesta, incluso para el espectador, por su dureza, de estos burgueses treintañeros, modernos y progresistas. Aquí no llega la sangre al río y hasta da la sensación de que Rodríguez comprende a sus personajes, aunque no necesariamente le gusten.A mi me repatean. No acabo de entender qué les pasa. En apariencia no tienen motivo alguno para atormentarse. Hay alusiones a la crisis de la madurez como fuente de su malestar, se cita “Nunca Jamás” (ya se sabe, el manido complejo de Peter Pan) y se dice que ya “nada puede ser como la primera vez”, pero nada más. Demasiado poco para enturbiar su envidiable posición social, dinero en abundancia y residencia en una urbanización de lujo. Julio (Guillermo Toledo) es un tipo zafio, grosero y su trabajo de despedir trabajadores no parece que le atormente, sólo le incomoda. Lo que más le preocupa es follar y se siente solo, pero no sabe tratar a las mujeres. Manuel, interpretado por un inexpresivo e insípido Tristán Ulloa, parece que no soporta estar casado y tener un hijo, no sabe cómo ser padre y marido, eso justifica arrebatos de violencia y una actitud despreciativa ante todo, tampoco ha madurado. Y Ana es una pija caprichosa y dominante que rehuye el compromiso, pero también inmadura afectivamente como sus amigos, incapaz de asumir que necesita amor y compañía.¿Y Alberto Rodríguez pretende que nos identifiquemos en algo con semejantes imbéciles que, teniéndolo todo, sólo sufren por su inmadurez y encima son retorcidos, miserables, insinceros y egoístas. Unos tipos cuyas virtudes y defectos son débiles, sus maldades y bondades inanes, sus pasiones inexistentes, sin fuerza ni carácter, mediocres hasta el aburrimiento. Lo siento, Alberto, ya sé que los ricos también lloran como nosotros, pero, si sus problemones son esos, francamente me la trae floja y si lo pasan mal les está bien empleado. La vida no es fácil para los que fueron fans de Mecano, ya lo sé, pero no me interesan sus desvelos o me los cuentas mejor. No nos hagas perder el tiempo con un fallido retrato de unos tipos que cerca de los cuarenta todavía no saben beber.



3 comentarios:

Eukeni dijo...

Jajajaj me lo temia. Joder esto ha sido demoledor Vladimir.

Olga dijo...

No habéis dejado títere con cabeza, jajaja!!
Oído cocina: paso de verla

Cova dijo...

Grrrrr. Menos mal que está Olga porque me están dando unas ganas de dejar de escribir... (Celos profesionales) :-(

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