viernes, 18 de diciembre de 2009

IN THE LOOP


Dirección: Armando Iannucci.
País: Reino Unido.
Año: 2009.
Duración: 106 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Peter Capaldi (Malcolm Tucker), Tom Hollander (Simon Foster), James Gandolfini (general George Miller), Mimi Kennedy (Karen Clark), Paul Higgins (Jamie MacDonald), Gina Mckee (Judy), Steve Coogan (Paul), Chris Addison (Toby), Anna Chlumsky (Liza).
Guión: Armando Iannucci, Jesse Armstrong, Simon Blackwell y Tony Roche.
Producción: Kevin Loader y Adam Tandy.
Música: Adem Ilhan y Elysian Quartet.
Fotografía: Jamie Cairney.
Montaje: Anthony Boys y Billy Sneddon.
Diseño de producción: Cristina Casali.
Vestuario: Ros Little.
Distribuidora: Avalon Productions.
Estreno en Reino Unido: 17 Abril 2009.
Estreno en España: 4 Diciembre 2009.

SINOPSIS:

“In the loop” arranca cuando el Presidente de los Estados Unidos y el Primer Ministro británico deciden iniciar una guerra. Esta vez prometen ser rápidos. Promesa que ni el general estadounidense Miller ni el Secretario de Estado británico para el desarrollo internacional, Simon Foster, creen. Pero, después de que Simon respaldara accidentalmente la acción militar en horario de máxima audiencia en la televisión, se gana, sin quererlo, muchos amigos en Washington D.C. y las críticas de sus compañeros.


CRITICA TODO, TODO Y TODOS. (Por Cova)

"Para morirse de risa", dicen las buenas lenguas. Yo en el cine, la verdad, no he oído grandes carcajadas. Jefes de prensa, asesores, secretarios, ministros... Toooodos, magníficamente retratados porque no me atrevo a decir caricaturizados. Toooodos, con sus intereses a cuestas, sus chantajes, sus dobles juegos, sus traiciones, sus paranoias. Un lenguaje sarcástico, incisivo y verduscón (No. No es caca-culo-pedo-pis. Es más bestia) que no deja títere con cabeza. No es el humor gamberro de los Monty Python, aunque de sus pechos haya bebido, ni el de Sacha Baron Cohen. Se puede ver a Malcolm Tucker (Peter Capaldi), toooodo un jefe de prensa inglés, atravesar corriendo Washington para llegar a la reunión del "Comité de Planificación Futura" (Y hasta aquí puedo leer). Se puede ver el duelo verbal que mantiene con su homólogo estadounidense en la "sala de meditación" de la ONU y donde este último pone en su lugar de "mayordomos" a los ingleses mientras el ministro Foster (Tom Hollander), come caramelos de menta. Se puede ver a toooodo un (James Gandolfini en tooooda su inmensidad humana) general del Pentágono, (¿¡¿¡¿¡Pacifista!?!?!?) echando cuentas con una calculadora de juguete. Y ya van tres pistas. Ni una más. Esta película es brillante, astuta, mordaz... Y sutil. No. No puedo decir que habrá carcajadas (¿O sí?), pero es una gran comedia. Yo estoy segura de que la realidad delirante supera a la ficción una vez más.



ALOCADO VODEVIL SOBRE ALTA POLÍTICA por Vladimir Eisenstein

¿Cómo vemos los ciudadanos a los políticos? En general los imaginamos como gente sosa y seria, quizá ambiciosa, engreída, intrigante e incluso corrupta, pero que, mal o bien, organiza y manda. Pues va a ser que no, al menos, por lo que nos muestra “In the loop”, son más bien una panda de mediocres e ineptos, unos tipos bastante ridículos que no controlan nada, que improvisan y cuya única preocupación es trepar. Están enredados en su propia madeja como gatitos y no saben salir de ella. El mundo no está en manos de unos seres corrompidos y pérfidos; no, es peor, está en manos de unos pasajeros irresponsables, es decir, no pilota nadie esta nave.

El escocés Armando Ianucci es otro director debutante en esta temporada de debutantes. Un humorista que ha saltado a la gran pantalla tras su éxito en la televisión británica, siguiendo una trayectoria similar a los Monty Python. Ianucci nos narra las reuniones y deliberaciones de las delegaciones inglesa y americana, previas a una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU en la que se abordará la posible invasión de Irak. Hay halcones y palomas, es decir partidarios y contrarios a la guerra, pero, es curioso, nunca les vemos argumentar sobre ello. Todo se reduce a manipulación de informes, comités fantasmas, rivalidades personales y políticas, declaraciones y filtraciones a la prensa y marrullerías varias. Enredan y se enredan en un vodevil francamente divertido.

Como maestro de ceremonias oficia un excelente Peter Capaldi que interpreta a Tucker, un alter ego de Alastair Campbell, director de comunicaciones y estrategias de Tony Blair. Encontramos en él a uno de esos asesores personales del presidente que tienen más poder, como voz de su amo, que los ministros que no son más que figurantes. Es inevitable recordar, por lo que nos toca, al inefable MAR (Miguel Ángel Rodríguez) que ocupó un puesto similar con Aznar para darnos cuenta de hasta que punto la realidad imita al arte.

El muy grosero Tucker hace y deshace, insulta por doquier, mangonea, y su despotismo, su capacidad para humillar, denigrar y ofender es tan grande que acabamos fascinados con semejante individuo. A su lado el doctor House es un peluche de Mimosín. Como un Groucho desagradable va arrasando a su paso y se adueña de la acción. A Capaldi, le secunda como actriz, en el bando americano, una extraordinaria Mimi Kennedy que se come nada menos que a un James Gandolfini (Tony Soprano) bastante flojo.

Sólo cabe un reparo que hacerle a esta película. Bien está que Ianucci haya optado por una realización de estilo documental, la cámara sigue a los personajes y a los acontecimientos, los observa. Gracias a ello, la película nos transmite que la política es así, que no estamos viendo una teatralización, una exageración grotesca. Acierta en lo formal, pues, pero la interpretación y el guión no tendrían que haberse contenido tanto y apostar por la verosimilitud a toda costa. Vamos, que Ianucci se queda corto. Pide más disparate y más mala leche el argumento. Es divertida y, sobre todo irónica, pero no llega al sarcasmo hiriente que requiere el que esas personas estén jugando con la guerra o la paz, es decir, con vidas humanas. Debería haberse fijado más en el antecedente obvio de su film, la ilustre: “Teléfono rojo, volamos hacia Moscú” de Kubrik. Y buena prueba de lo antedicho es que, cuando Capaldi, el personaje más exagerado, entra en escena, la película sube de intensidad y decae en cuanto la abandona. Nos pasamos la proyección queriendo sonreírnos menos y reírnos más.

Una última reflexión: ¿cuándo veremos una película española similar a ésta sobre cómo se gestó en la Moncloa la gloriosa Reconquista del Perejil o el sorteo de ataúdes del Yak 42, con Federico Trillo citando a Shakespeare durante el mismo? No, a nuestros cineastas no parece interesarles la política a la hora de crear. Juan Antonio Bardem dijo hace años que el cine español era “políticamente ineficaz”, hoy tendría que decir que es “políticamente inexistente”. Deberían tomar ejemplo nuestros progresistas actores y directores, de ese comercial cine americano, al que tanto critican y que es mucho más combativo y político que el que ellos hacen.



1 comentarios:

Eukeni dijo...

Parece que aquí todavía estamos muy lejos de poder criticar a los políticos abiertamente, ya que son sectarios y aburridos (por supuesto no son todos), pero todavía nos quedan muchos temas pendientes aunque pretendamos dar lecciones de democracia.

Ole otra vez Vladimir por tu critica.

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