jueves, 10 de diciembre de 2009

PARANORMAL ACTIVITY

FICHA TÉCNICA

Título Original: Paranormal Activity
Género: Terror

Duración: 98 minutos.
Nacionalidad: USA
Año: 2007
Director: Oren Peli
Guión: Oren Peli
Reparto: Katie Featherston, Micah Sloat, Amber Armstrong, Mark Fredrichs, Ashley Palmer

Producción: Paramount Pictures, Dream Works
Fecha de Estreno: Viernes, 27 de Noviembre de 2009

ARGUMENTO

¿Qué pasa mientras duermes? Cuando una joven pareja de clase media se muda a lo que parece ser la típica casa de barrio periférico de nueva construcción, empieza a ser perturbada por una presencia, maligna o no, que se muestra especialmente activa durante las noches. Especialmente cuando la pareja duerme. O intenta hacerlo. La presencia parece especialmente obsesionada por Katie, una estudiante que toda su vida se ha sentido "poseída". Su novio Micah, operador de bolsa, se obsesiona con investigar a fondo el fenómeno. Conocedor de las tecnologías, Micah compra una cámara de vídeo de alta definición que coloca a los pies de la cama.

C R Í T I C A

UN MIEDO DE ANDAR POR CASA por Vladimir Eisenstein

Ya sabemos que la política no es más que imagen, que los financieros especulan con productos virtuales, que los famosos ni cantan, ni bailan, ni actúan, que el arte no está en la obra, sino en el discurso y que el periodismo busca el impacto y no la información. Incluso nuestros sentimientos, ideas y trabajos parecen menos sólidos que los de generaciones anteriores. Según Baudrillard vivimos en la sociedad del simulacro, el situacionista Debord prefería hablar de sociedad del espectáculo. En cualquiera de los casos el diagnóstico es que la realidad se ha evaporado. En cine, que es lo que nos ocupa, la narración ha desaparecido junto con su objeto, la hoy ausente realidad. Sin historias ni grandes personajes, sólo quedan las grandes producciones que alardean de efectos especiales, los géneros dirigidos a un público de niños y adolescentes, y el cine “artístico”.

Siguiendo la ley de acción-reacción de Newton, cabría esperar una demanda de verdad frente al artificio. En cierto modo el éxito del “Gran Hermano” televisivo parece responder a esa demanda. Hace unos años hubiera sido inconcebible que el ganduleo de un grupo de descerebrados jovencitos de clase baja llamara la atención del público. El interés que despierta, año tras año, se debe sin duda a una fascinación ante la realidad. Ver comportarse a esos individuos en tiempo real, sin guión ni artificio, atrae. No sé hasta qué punto saben los seguidores que todo es falso, una estafa. Sospecho que, aunque lo sepan, les da igual, les basta con la simulación de realidad extrema. Escasea tanto lo real que un gramo de veracidad, aunque sólo sea apariencia de ella, es altamente masivo y atrae con mucha fuerza. Su infame calidad apenas importa -otra víctima del simulacro-.

Perdonen esta larga introducción y vayamos al grano. Otro síntoma de esa demanda de realidad sería el renovado prestigio del documental o películas periodísticas como las de Michael Moore, pero, sobre todo, el nacimiento de ese nuevo género cinematográfico que se ha denominado falso documental, consistente en usar el lenguaje del documental para hacer ficción. Mi opinión particular es que este nuevo género representa una apasionante innovación formal del lenguaje cinematográfico, ya que más que un género en sí, aunque a veces lo sea, es una manera distinta de narrar que puede contaminar (Distrito 9) o generar híbridos (El proyecto de la bruja de Blair).

“Paranormal activity” sigue la fórmula de “La Bruja de Blair”. El género de terror sin maquillajes, sangre ni cartón piedra, bajo la máscara de “las imágenes que van a ver a continuación son reales”. Se trata de ganar un plus de veracidad para atemorizar más. La ventaja es que con una cámara de video digital y cuatro amigos puedes hacer una película baratísima. La cámara en mano, el montaje reducido a eliminar los tiempos muertos, la fotografía e iluminación rudimentarias y la ausencia de banda sonora hacen más creíble lo narrado. Embarcadas en proyectos cada vez más millonarios, las productoras se quedaron estupefactas ante el éxito de taquilla de un producto tan amateur. Creo que ni ellas ni los creadores han sabido todavía desarrollar las posibilidades que el interés del público por esta nueva forma de narrar les abre. Blomkamp lo hace al comienzo de Distrito 9, aunque las necesidades de la espectacular y explosiva ciencia ficción más convencional se le acaban imponiendo.

Como Blomkamp, Oren Peli es un director debutante. Su trabajo no es tan radical como La Bruja de Blair, porque, aunque se mantiene la cámara en mano o a plano fijo, sin realización cinematográfica, la sensación general es de un producto más estudiado y elaborado. Pierde con ello garra, fuerza y frescura, pero sigue siendo muy eficaz.

Apela a ese miedo tan familiar que todos hemos sentido: esos ruidos extraños que se oyen en nuestra casa y que no tienen explicación. Los nocturnos son especialmente inquietantes. Poco a poco la pareja protagonista llega a tener la certeza de que hay una presencia en su hogar. La cámara que el marido se ha comprado para salir de dudas, certifica fenómenos extraños. Lo más difícil de resolver en estos casos es la graduación de la tensión de menos a más, el incremento de la frecuencia e intensidad de los sucesos paranormales. Eli lo resuelve con maestría y delicadeza. Sólo al final introduce alguna acción violenta y hasta entonces no se nos ha hecho moroso el crescendo del miedo y la amenaza.

Es por tanto una película que maneja bien los tiempos del suspense, aunque su final sea discutible. Parece ser que Spielberg, que compró esta película y a quien debemos su distribución universal, impuso este final distinto al rodado. No es un final improcedente, pero sí resulta algo explícito y en poca consonancia con la indefinida identidad del ser que amenaza a los protagonistas durante todo el metraje.

Sin la radicalidad de La Bruja de Blair y una interpretación sólo pasable, Paranormal Activity consigue lo fundamental: transmitirnos ese desasosiego, ese miedo infantil de la luz apagada, la casa en silencio y oír ruidos. Es recomendable no dormir solo en casa después de la proyección o al menos que tu marido no sea tan inútil y gilipollas como el protagonista.


4 comentarios:

Pabela dijo...

Es cierto que maneja magistralmente esa atmósfera casera de ruidos extraños que a todos nos asusta de una u otra manera, que los tiempos aunque un tanto pesados por momentos son efectivos, y que el final es totalmente debatible. Quizá si hubiesen explicado algunos detalles puestos en el argumento (la foto, la tabla, el video de internet) pues podríamos haber disfrutado un poco mejor de un final como ese.
Muy buen artículo, la introducción es memorable.

Cova dijo...

Película muy interesante y que consigue ponernos nerviosos y mirar en todos los rincones cuando vamos a acostarnos

vladimir dijo...

Gracias, Pabela. Como ya has visto la peli, pues no te reviento el final si te digo que lo que a mí no me convenció es que resolviese el asunto con la tópica posesión diabólica. No es incongruente con lo que ha contado hasta ese momento, pero está muy visto. Claro que esa es mi interpretación del final y me parece bastante clara, pero hay otras...

Eukeni dijo...

Ehhhhhhhh que yo no la he visto !!!

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