viernes, 8 de enero de 2010

DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS




Título original: Where the wild things are.
Dirección: Spike Jonze.
País:USA. Año: 2009.
Duración: 101 min.
Género: Aventuras, fantasía, drama.
Interpretación: Catherine Keener (madre), Max Records (Max), Mark Ruffalo (novio), Lauren Ambrose (voz de KW), Chris Cooper (voz de Douglas), James Gandolfini (voz de Carol), Catherine O’Hara (voz de Judith), Forest Whitaker (voz de Ira), Paul Dano (voz de Alexander).
Guión: Spike Jonze y Dave Eggers; basado en el libro de Maurice Sendak.
Producción: Tom Hanks, Gary Goetzman, Maurice Sendak, John Carls y Vincent Landay.
Música: Karen O. y Carter Burwell.
Fotografía: Lance Acord.
Montaje: James Haygood y Eric Zambrunnen.
Diseño de producción: K.K. Barrett.
Vestuario: Casey Storm.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Estreno en USA: 16 Octubre 2009.
Estreno en España:18 Diciembre 2009.

ARGUMENTO

La película cuenta la historia de Max, un niño travieso y sensible que se siente incomprendido en casa y se escapa a un lugar donde viven los monstruos. Max aterriza en una isla donde se encuentra con misteriosas criaturas, cuyas emociones son tan salvajes e imprevisibles como sus acciones. Los monstruos buscan desesperadamente un líder que les guíe, igual que Max desea un reino que gobernar. Cuando Max es coronado rey, promete crear un lugar donde todo el mundo sea feliz. Sin embargo, pronto se da cuenta de que gobernar su reino no es una tarea tan fácil y que sus relaciones allí resultan ser más complicadas de lo que pensó al principio. “Donde viven los monstruos” se basa en el cuento escrito e ilustrado por Maurice Sendak.

CRITICA FILOSÓFICO-MONSTRUO-COMESTIBLE (Por Cova)

Aunque sea una redundancia, he aquí una fantasía, una historia monstruosa ¿Cuento? No. Lo cierto es que la realidad se disfraza de monstruo porque es un monstruo. Un monstruo es un ser "raro" "extraño" "diferente". Su diferencia no gusta, asusta incluso. Pero también fascina, atrae. En la oscuridad, te tapas hasta los ojos porque sientes miedo pero no puedes dejar de mirar "a ver como es" lo que hay entre las tinieblas. Max es un niño que se siente incomprendido y solo (¿Qué niño o qué adulto no se ha sentido así alguna vez?) un monstruo tal vez y por eso se va con otros monstruos, donde todos son y se sienten también diferentes a los demás. Él hace un viaje a otro mundo, que en ningún momento se revela como imaginario, sino como real. Max crece, aprende lo que es la vida en ese mundo y vuelve a casa con otra mirada. Ya no es la de un niño, sino de un ser que ha madurado. Que ha comprendido el mundo de adultos que le rodea. Es una historia agridulce, tierna y dura al mismo tiempo. Judith, uno de los personajes, dice: "Si tienes un problema, ¡Cómetelo!" Pues eso. Vean la película, estrujen y cómanse a los monstruos, rian y lloren con ellos. Y sobre todo, disfruten como enanos.

SÓLO PARA CORAZONES SALVAJES por Vladimir Eisenstein

“Al principio, cuando eres muy, muy pequeño, supongo que te lo pasas muy bien. Supongo, porque nadie se acuerda de nada de aquella época. Luego, cuando ya corres, hablas, gritas e, incluso, te dejan ir solo al cole, te acuerdas de todo y, entonces, te lo pasas mejor. Vale, a veces te castigan por romper algo, no importa, eres un lobo, un indio salvaje, pero, mala suerte, eso no dura, y la gente empieza a volverse rara. Te dicen que eres un pesado, no quieren jugar contigo, no te hacen ni caso o, peor aún, les da igual lo que digas o hagas y, entonces, te entra mucha rabia y ganas de romper algo, de destrozarlo todo. Sientes un nudo en el estómago, estás triste y sólo tienes ganas de marcharte y no volverlos a ver”.

He intentado expresar, con estas palabras, los sentimientos, según yo los he visto, de Max, el niño protagonista de “Donde viven los monstruos” que, un día de nevada, se enfrenta al difícil momento de tener que aceptar la existencia de los otros, aceptar el hecho de que son diferentes, de que no tienen que responder a nuestros deseos y que, por eso, hay veces que te van a dejar solo, que, aunque te quieran, no vas a poder disponer de ellos a tu antojo, que la vida y las personas son un poco complicadas. Sí, una crisis de madurez nada fácil de resolver.

¿Y qué hace Max, entonces? Le da el berrinche y se marcha y llega a una isla habitada por monstruos y son amigables y le hacen rey, porque también tienen problemas y él afirma que se los va a arreglar. Fracasa, claro, porque los monstruos son sus monstruos, sus problemas son los suyos y porque él no es un rey. Carol, su peludo amigo, tiene con KW el mismo conflicto que Max con su madre. Se acabaron los buenos tiempos salvajes en los que todos querían jugar eternamente a construir y destruir. No, ahora, cada uno quiere jugar a una cosa distinta y no hay quién les entienda.

Es triste esta película, porque, aunque al final queda el cariño y predomina el calor, el descubrimiento de la soledad y la tristeza duele. No ha hecho concesiones Spike Jonze, como temíamos, en esta película para niños, pero no infantiloide. Los monstruos son adorables, pero no están aquí para el merchandising habitual que hace rentable un film como “Wall-E”, ese buen anuncio de juguetes que se hizo pasar por película (los juguetes eran estupendos, por cierto). Tampoco tenemos que soportar el ritmo trepidante del slapstick aplicado a los dibujos animados que se considera imprescindible para no aburrir a los niños. Carreras, golpes, rostros contorsionados, chillidos (ver “Ratatouille”). No, por suerte, no, pero no sé si esta película oscura le dará a Jonze la rentabilidad de taquilla deseada. Sería una lástima, porque, como “Coraline”, recupera la tradición más añeja del relato infantil que es sombría: huérfanos, ogros, brujas, miedo… Actualizada, claro. Los problemas de Max no serían tales rodeado por cuatro o cinco hermanos, un padre, dos abuelos y una chiquillería inundando la calle de su barrio.

Para mí es una de las mejores películas de esta temporada, aunque no me atrevo a asegurar que muchos otros compartan esta opinión, pues “Donde viven los monstruos” requiere cierta complicidad o una sensibilidad afin. Al fin y al cabo, hablamos de Jonze que, como Kauffman o Gondry, hacen un cine peculiar no para todos los gustos. Lo que nadie negará es que el niño actor Max Records está extraordinario, tanto como la ambientación, la fotografía, la música de Karen O y los monstruos, en especial la antipática Judith. Y seguro que unos cuantos niños, no muy pequeños, y algunos adolescentes con corazón salvaje, encontrarán en estas imágenes un recuerdo imborrable.








3 comentarios:

obiwan1977 dijo...

Pues todavía tengo más ganas de verla gracias a las críticas que acabo de leer.

Muchas gracias y un saludo desde Brevemente.

Eukeni dijo...

Increíble Vladimir, creía que ya no podías superarte y lo has conseguido otra vez. No tenia ninguna duda sobre este film, pero ahora ya, después de tu crítica la colocare en la primera posición en la lista que tengo para ir al cine.

El Guardián de la fila 8 dijo...

Me ha parecido estupenda la reseña y, por supuesto, me encantó el film. Totalmente de acuerdo en que requiere de cierta complicidad por parte del espectador y cuánto me alegro de que Jonze se haya mantenido firme ante las presiones y haya hecho la peli que quería hacer.

Mis respetos desde el No Mundo,
El Guardián

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