miércoles, 3 de marzo de 2010

EN TIERRA HOSTIL



FICHA TÉCNICA

Título: En tierra hostil

Título original: The Hurt Locker

Dirección: Kathryn Bigelow

Fotografía: Barry Ackroyd

Guión: Mark Boal

Montaje: Bob Murawski, Chris Innis

Música: Buck Sanders, Marco Beltrami

País: Estados Unidos

Año estreno: 2010

Duración: 131 min.

Género: Bélico

Reparto: Jeremy Renner, Anthony Mackie, Brian Geraghty, Guy Pearce, Ralph Fiennes, David Morse, Evangeline Lilly, Christian Camargo.



ARGUMENTO:

Película nominada a diversos premios en el Festival de Venecia y los Globos de oro. Cinta que desarrolla la labor de los hombres de guerra en una ciudad convulsionada por el caos y el terrorismo. Un grupo de militares deberán hacer gala de su entrenamiento y desactivar la mayor cantidad de bombas en el área, pero las cosas se complican cuando el jefe del pelotón muere y un hombre que goza del peligro toma las riendas del grupo.


C R Í T I C A

NOVIOS DE LA MUERTE por Vladimir Eisenstein

El morbo de los próximos Óscar se centra en el duelo entre Kathryn Bigelow y James Cameron, que fueron marido y mujer, y se disputan las estatuillas a la mejor película y la mejor dirección, ahí es nada. Si nos atenemos al tópico más rancio y vistas sus películas, queda claro que quien llevaba los pantalones en esa relación era ella. Ni a punto de cumplir los 60 se le baja la testosterona a Kathryn, mientras que James con Titánic y Avatar se “feminiza” sin remedio. Mis oraciones piden que ni el uno ni la otra se vean recompensados, pero sin duda serán desatendidas por falta de fe.

“En tierra hostil” de Kathryn Bigelow es un canto al guerrero, al caballero legionario, ese novio de la muerte que no teme nada ni a nadie, encarnado en este caso en un artificiero. Bigelow no se corta un pelo y sin concesiones nos sumerge en un universo cuartelero y testicular sin presencia femenina alguna, ni siquiera como foto de la novia en la cartera del héroe, porque al héroe sólo le interesa jugarse la vida. Está enganchado a la adrenalina de la acción y eso a nuestra directora le parece fascinante.

La película comienza con una secuencia clásica de desactivación. Tensión máxima y suspense hasta que se resuelva con la explosión o el salvífico corte de cable. Esta secuencia empalma ¡con otra secuencia de desactivación! y, no satisfecha, ¡una tercera! Apenas intercala algún plano intermedio que nos dé tiempo a relajarnos, mientras nos cuenta algo de los personajes. Es cierto que Kathryn hace un verdadero alarde de realización y que es magistral cómo resuelve esas secuencias y cómo te mantiene, pero a la tercera va la vencida, ya estás agotado y el asunto comienza a ser aburrido e irritante.

¿Y el guión? Haberlo, haylo, pero cabría hablar de boceto más que de un guión desarrollado. Los personajes no van más allá de dos o tres rasgos y los diálogos son neandertales. Podría valer, ya que son militares en combate, hombres que se expresan mediante la acción, pero ¡ay! es que tampoco hay argumento. Las situaciones se acumulan sin progresión. Se esboza un conflicto inicial, es cierto: el intrépido protagonista no sólo pone en peligro su vida con su descerebrado comportamiento, sino la de sus compañeros, los cuales se enojan, como es muy natural, con él, pero este conflicto antes de agudizarse, se volatiliza. Tras una monumental borrachera, celebrada con un divertido concurso de a ver quién aguanta más puñetazos en el estómago, todo queda resuelto entre nuestros machos y pelillos a la mar.

Transcurrida menos de la mitad de la película ya nos hemos quedado sin conflicto y es que a Bigelow lo único que le interesa es el mundo interior del samurai protagonista, un individuo con una clara pulsión de muerte. Pero el sargento James no es el escritor japonés Yukio Mishima ni Kathryn Bigelow es Paul Schrader, no hay mundo interior atormentado que pueda interesarnos en este yonqui de la desactivación de explosivos cuya psicología es similar a la del enganchado a las tragaperras y su cerebro idéntico al de un doberman.

Ante este panorama permanecemos atentos a la pantalla entretenidos en cuestiones menores: inverosimilitudes varias, estupefacción por los meneos que le pega a los explosivos, asombro de que nunca dude entre el cable rojo y el verde, incredulidad frente a la torpeza y lentitud de los malos y, más que nada, por saber qué valoración hará Bigelow al final del sargento. Positiva, es un héroe y los héroes son así, un poco pirados, pero imprescindibles para defender América. Nuestro irresponsable individuo, incapaz de trabajar en equipo y que provoca situaciones de peligro, antes que evitarlas sigue tan pimpante y admirado sin pudor por la directora.

Ni qué decir que la guerra de Irak es mero contexto y su estupidez cruel y absurda no es tema que se aborde. Lo que indirectamente nos lleva a la conclusión de que es una guerra justa dada la crueldad del terrorismo indiscriminado que observamos practican los insurgentes. Absténgase por tanto votantes de Izquierda Unida y anímense los amantes del cine bélico, los hombres muy hombres y los admiradores de la Legión Española.



2 comentarios:

Cova dijo...

Pues coincido plenamente con Vladimir. Esto es cine de acción sin más. Yo esperaba algo más crítico con la guerra de Irak. Para esto me voy a ver una de James Bond que ya se lo que me voy a encontrar y son mucho más divertidas y fascinantes. Por cierto, el supemegahéroe, se parece al nuevo y rubiales James Bond aunque con cara de niño. Lo dicho. Para amantes incondicionales del cine de acción. Y ojalá que en esta ocasión la realidad no imite a la ficción porque si no, apañados estamos.

Scotty dijo...

Hola!.

Yo creo que es una muy buena película. No es crítica con su país pero tampoco es apologética: es neutral y distante. Le interesa el trabajo arriesgado de este grupo y tambien sus psicologías. Tiene momentos de tensión extrema. De buen cine.

En mi blog ya hablo de ella.

Un saludo cordial.

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