miércoles, 30 de marzo de 2011

INCENDIES (Denis Villeneuve)




Dirección: Denis Villeneuve.
Guion: Denis Villeneuve; a partir de la obra teatral de Wajdi Mouawad.
Fotografía: André Turpin.
Género: Drama.
Interpretación: Lubna Azabal (Nawal), Mélissa Désormeaux-Poulin (Jeanne), Maxim Gaudette (Simon), Rémy Girard (notario Jean Lebel).
Montaje: Monique Dartonne.
Vestuario: Sophie Lefebvre.
Música: Grégoire Hetzel.
Producción: Luc Déry y Kim McCraw.
Países: Canadá y Francia.
Duración: 125 min.
Año: 2010.
Estreno en Canadá: 17 Septiembre 2010.
Estreno en España: 11 Marzo 2011.
No recomendada para menores de 12 años.

SINOPSIS
Jeanne y Simon se quedan atónitos cuando, durante la lectura del testamento de su madre, el notario les hace entrega de dos sobres, uno destinado a un padre que ellos creían muerto y el otro a un hermano cuya existencia ignoraban. A Simon no le importan los caprichos póstumos de una madre que siempre se ha mostrado distante y poco afectuosa con ellos, pero el cariño que siente por su hermana lo impulsará a reunirse con Jeanne y recorrer el país de sus antepasados. Juntos descubrirán un destino trágico marcado a fuego por la guerra y el odio, y el valor de una mujer muy especial.




¡AL RICO (BUEN) CULEBRÓN! Por Cova

Las cosas bien hechas bien parecen, y el director consigue, con unos actores disfrazados de personajes reales hacer una historia épica a la par que creíble. Me parecía estar viendo las aventuras (y desventuras) de aquellos dioses y semidioses (y diosas y semidiosas) de la antigüedad. Para más inri, la historia transcurre en un país mediterráneo. Ese que, según se mira un mapa, a mano derecha, está como acogotado por Siria e Israel. La religión juega el papelón habitual en las vicisitudes de la cristiana protagonista. Intolerancia y fanatismo como responsables de todo el drama. Sobra la secuencia de las mujeres en el pueblo de Nawal poniéndola a parir ante la hija. Si la eliminan de su imaginación, la película sigue igualmente su curso. Y quizá la vuelta de tuerca final sea un poco excesiva por poco verosímil. Pero ojo. No se confíen que la realidad acaba imitando al arte. Así que saquen sus pañuelos y ¡¡¡A disfrutar!!!


INCENDIOS SIN APAGAR por Vladimir Eisenstein


Mientras llevamos décadas lamentándonos por el ocaso del western y no dejan de producirse algunos excelentes, aunque no se vislumbre una renovación del género, nada se comenta sobre la defunción del melodrama que, tras la paródica “Betty, la fea”, ya no encuentra refugio ni en el culebrón. Corren malos tiempos para el énfasis dramático, para la teatralidad desatada y el infortunio al cuadrado.
Pues bien, “Incendies” es un melodrama, al menos su argumento lo es, puesto que a su protagonista femenina no cabe imaginar que puedan ocurrirle más desgracias de las que le ocurren. Sin embargo el canadiense Denis Villeneuve ha optado por darle un tratamiento realista a la tremenda historia del dramaturgo libanés Wajdi Mouawad. No sabemos si por prudencia de eludir el filo de la navaja entre lo ridículo y lo conmovedor en que se mueve el género o sabedor de la poca credibilidad que el curtido y resabiado espectador contemporáneo concede a las exageraciones sentimentales.
El inconveniente de elegir este tratamiento formal desdramatizado, que no subraya ni se recrea en los momentos más trágicos –y la banda sonora es un buen ejemplo de ello-, radica en que no puede ocultar lo más melo del guión. Es decir, esos inverosímiles giros del destino que tan tremendo infortunio acarrearán o esa acumulación de desgracias tan improbable que sólo puede obedecer a una desafortunada conjunción de los astros. Se resienten en algunos momentos pues las costuras de la narración, pero la maestría de Villeneuve consigue salvar esos instantes que quedan como pequeños tropezones visibles, pero que no interrumpen el intenso caminar de un film que fluye con verdadera fuerza interna.
Villeneuve triunfa sin duda en su apuesta y podemos calificar a “Incendies” de una de las mejores películas que hemos visto este año. Ni por un instante desatiendes la pantalla siguiendo las peripecias de unos gemelos que indagan en el terrible pasado de su madre en una tierra terrible desgarrada por conflictos tan entrecruzados como los del desgarrado Líbano. La magnífica actriz Lubna Azabal pone doloroso y magnético rostro a los dramáticos acontecimientos y la revelación, paso a paso, de lo que mantuvo en secreto para sus hijos nos engancha sin remedio. Para Nawal Marwan, la mujer protagonista, no hay posibilidad de desarrollar una vida propia que se desmarque del macabro juego de lealtades, traiciones y venganzas en un país dividido en tribus belicosas, ni siquiera cuando ya se ha alejado de él. Las heridas nunca cicatrizan, siguen abiertas o se reabren. Esa es la lección que comprende poco antes de morir y, entonces, encarga en su testamento a sus hijos que la suturen por ella. Lo harán.


1 comentarios:

Eukeni dijo...

Todo un culebrón con música de RadioHead incluida. Muy buena temática, muy buen guión, impactante, flasbacks perfectos, y todo un tema. Cuando uno da por hechas ciertas cosas sobre la vida de los demás, esa misma vida siempre nos sorprende.

9 sobre 10.

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