viernes, 27 de enero de 2012

LOS DESCENDIENTES (Alexander Payne)






F I C H A T É C N I C A
Título original: "The descendants"
Dirección: Alexander Payne
Guión: Alexander Payne, Nat Faxon y Jim Rash
Producción: Alexander Payne, Jim Burke y Jim Taylor
Fotografía: Phedon Papamichael
Montaje: Kevin Tent
Intérpretes: George Clooney, Shailene Woodley, Amar
a Miller, Patricia Hastie, Matthew Lillard, Judy Greer, Beau Bridges, Mary Birdsong, Rob Huebel, Nick Krause, Robert Forster.
Duración: 1 hora 50 minutos

S I N O P S I S
Matt King, padre de dos hijas, se queda muy triste cuando su mujer muere en un accidente de barco en Waikiki. El hombre comprende que no sabe cómo tratar a sus hijas, Scottie (10) y Alexandra (17). Por otro lado, Matt tiene que decidir si vende las tierras de la familia (zonas vírgenes de playa tropical) pues ha recibido una oferta millonaria. Además, Alexandra, después de una fuerte discusión, revela a Matt que su mujer tenía una aventura amorosa cuando murió. Matt quiere conocer al amante de su esposa y, al mismo tiempo, sufre la presión familiar de los King para que venda los terrenos.




C R Í T I C A S
ANTE TODO MUCHA CALMA (Por Cova)
Una vez más se demuestra que una aparente falta de originalidad en el argumento, no está reñido con el buen hacer. Ya hemos visto muchas historias en la que la vida de los personajes se pone patas arriba en cuanto que ocurre una desgracia en sus vidas. La manera de narrar del director, y probablemente de la novela en que está basada la película, intima, personal, a la par que sencilla, junto con una serena y deliciosa interpretación de los actores, nos deja otra vez muy buen sabor de boca. Hay una estupenda combinación de amor, humor, ternura, crítica de esta nuestra vida loca y hasta un pequeño canto medioambiental. Incluso nos cuenta como se pueden tomar decisiones difíciles e inevitables sin caer en el aspaviento ni en el melodrama. George (slurp) Clooney aguanta como un machote los abundantes primeros planos. Es aconsejable llevar babero.

“EL CORAJE DE UN HOMBRE VULGAR” por Vladimir Eisenstein
A veces hay que tocar fondo para tomar impulso y poder volver a la superficie a respirar. En esencia esto es lo que nos relata “Los descendientes” de Alexander Payne, minucioso y amable observador de las humanas contradicciones y que tan buen sabor de boca nos dejó con “Entre copas”, su anterior film.
En esta ocasión retrata una familia hawaiana, adaptando él mismo una novela de Kaui Hart Hemmings. Es un drama que podría haber transcurrido en cualquier otro estado de la Unión, pero el contexto inhabitual le sienta bien a una historia eterna como ésta de tragedia familiar, añadiéndole peculiares matices y dejándonos entrever cómo es la vida social de la burguesía de un archipiélago que imaginamos bajo un verano eterno y poblado por seres felices. No es así en “Los descendientes”. Abundan los pantalones cortos y las camisas holgadas y floridas, pero hay mucho cielo gris y poca frivolidad. A partir de la novela citada, Payne elabora un excelente guión que elude siempre las soluciones fáciles y nos conduce, sin acentuar el dramatismo y con gran agudeza, a una conclusión muy, muy agridulce. Veamos.
La familia King está tocada y a punto de hundirse. El matrimonio no funciona. Matt, el marido, se refugia en el trabajo, no para de viajar y se convierte en un padre ausente que apenas ve crecer a sus hijas. La mayor se enfrenta a la madre y se marcha a estudiar a otra ciudad, la hija pequeña empieza a dar síntomas de niña conflictiva. Se olfatea un divorcio catastrófico, pero ocurre lo inesperado: la madre muere en un accidente (no desvelo nada, es el punto de partida de la película). Matt se siente abrumado por la culpa de haberse evadido, por no haber luchado. Al dolor de la pérdida se añade el doloroso descubrimiento de que su mujer le era infiel. Todo se derrumba a su alrededor.
Tras esta debacle emocional, Matt acaba empeñándose en salvar lo que le queda: su relación con sus hijas, la finca de sus antepasados y sobre todo a sí mismo. Con éxito, pero la amarga conclusión es que ha sido necesaria la muerte de la madre para provocar la catarsis de todos sus miembros, para reconstruir la familia, para que esas niñas y ese padre se regeneren y se salven. Si la madre hubiese seguido viva, todo habría estallado, todos habrían resultado heridos y nada podría haber sido reconstruido. Sabor amargo y heridas para siempre. Y no era una mala madre ni una mala persona, no era el agente patógeno. Sólo ha sido el sacrificio necesario para remover por dentro a los demás y obligarles a dar un zapatazo para volver a la superficie.
“Los descendientes” es una película extraordinariamente sólida y hermosa, esperanzada, con una sobria puesta en escena y una buena dirección de actores, con un Clooney impecable, aunque no sé si idóneo. No puedo dejar de pensar lo bien que le hubiera ido a Jack Lemmon este papel.

2 comentarios:

David C. dijo...

Asu sólo de pensar en Jack Lemmon, Clooney le quedaria chiquito. Lemmon es un actor total, sobresaliente, que se entrega hasta no más poder en su actuación.

Eukeni Uriarte dijo...

Impresionantes Clooney y Shailene Woodley (la hija mayor), una historia clásica pero hábilmente dirigida. Rompiendo tópicos, la familia, Hawai, la gente rica y sin problemas económicos …… real como la vida misma, sin aspavientos. Como dice Vlamidir sólida y hermosa.

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