miércoles, 8 de enero de 2014

“Atmen (Breathing)” Karl Markovics, Austria, 2011



Título original: Atmen
Año: 2011
Duración: 90 min.
País: Austria
Director: Karl Markovics
Guión: Karl Markovics
Música: Herbert Tucmandl
Fotografía: Martin Gschlacht
Reparto: Thomas Schubert, Karin Lischka, Gerhard Liebmann, Georg Friedrich, Stefan Matousch, Luna Mijovic, Georg Veitl, Klaus Rott
Productora: Epo-Film Produktionsgesellschaft
Género: Drama
Web Oficial: http://www.atmen-derfilm.at




Sinopsis:
Roman Kogler tiene la oportunidad de ser liberado con antelación de su centro de detención juvenil. Pero todo está en su contra: es poco comunicativo, solitario, sin familia y no parece adecuado para resocializarse. Lo único que le ayuda es su trabajo en una funeraria. (FILMAFFINITY)



Equilibrio de contrastes
Cristina Almarcha Jareño

¿Cómo explicar el acercamiento a la muerte como trampolín a la vida cuando un joven construye su futuro desde las raíces para emerger de un sinfín de reveses vitales?

Esta es la clave del excelente planteamiento que se percibe desde el principio en el eje central de la película, que sobresale por su guión bien llevado, acompañado de una dirección cercana y bien expuesta.

Desde el doble sentido del enfrentamiento muerte y futuro,  nuestro director establece un paralelismo y a su vez el espejo en el que se mira Roman (Thomas Shubert), callado y pensativo, para tomar contacto con nuestra eterna compañera, trabajando en una funeraria como último recurso vital. Doble sentido, que de forma cínica sirve de paso como “anécdota” para construir un guión amable y comedido en sus planteamientos.

La película se encamina desde el principio, a que nada funcione para nuestro protagonista de cara a que comience a vivir nuevas experiencias que le hagan crecer y dar el paso de integrarse en la sociedad.

Porque Roman no encuentra un lugar en el mundo. Después de pasar por varios reformatorios acaba en un centro de menores por cometer asesinato. Estamos pues, ante una historia de un joven en soledad, que aun no se ha hecho a sí mismo, retraído y silencioso.


Quizá esto es lo mejor de la película, el silencio me refiero. Los diálogos están reducidos a lo mínimo y por ello cabe destacar la fuerza expresiva de cada momento, conducido por Markovicks con mucha maestría pues la película ni es convencional ni aburre, todo lo contrario. Es de alabar que un tema que podemos encontrar fácilmente en otras cintas esté tratado de forma novedosa y con un gran sentido de la responsabilidad, ya que no minimiza ni tampoco engrandece ningún detalle. Todo fluye de forma natural y nada contradictoria a pesar del guión, desde mi opinión, tan original y chocante. Es como sumergirse en el agua y subir lentamente ascendiendo mientras se suelta el aire.

Destacaría el cariño en el acercamiento sereno al público de los actores a través de la propia personalidad que plantea el protagonista, al igual que la muestra del valor de la amistad o la responsabilidad frente a uno mismo. No queda ninguna duda que Markovics hace un guiño a este gran sentimiento como chimenea de deshago para nuestro protagonista, siendo sin embargo como comentábamos, todo de manera muy sucinta y sin predominar en exceso.

Definitivamente una película que puede verse fácilmente y que nos deja respirar de satisfacción por sus detallados elementos basados en la sencillez y la humildad.





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