sábado, 2 de abril de 2016

La Fuente de las Mujeres (2011) Radu Mihaileanu, Alain-Michel Blanc

Rafael S. Maroto



Título original: La source des femmes (The Source)
Año: 2011
Duración: 136 min.
País: Francia
Director: Radu Mihaileanu
Guión: Radu Mihaileanu, Alain-Michel Blanc
Música: Armand Amar
Fotografía: Glynn Speeckaert
Reparto: Hafsia Herzi, Leïla Bekhti, Zinedine Soualem, Sabrina Ouazani, Malek Akhmiss, Saad Tsouli, Hiam Abbass, Biyouna
Productora: Coproducción Bélgica-Francia-Italia; Elzévir Films / Europa Corp. / Indigo Film
Género: Comedia. Drama | Comedia dramática. Vida rural

Sinopsis:
En un pequeño pueblo de Oriente Medio, la tradición exige que las mujeres vayan a buscar agua, bajo un sol ardiente, a la fuente que nace en lo alto de una montaña. Leila, una joven casada, propone a las demás mujeres una huelga de sexo: no mantendrán relaciones sexuales hasta que los hombres colaboren con ellas en el transporte del agua hasta la aldea. (FILMAFFINITY)

Premios:
2011: Premios Cesar: Nominada a Mejor actriz (Leïla Bekhti) y mejor vestuario
2011: Festival de Cannes: Sección oficial a concurso



No necesariamente es una película sobre la sequía o las otras vidas, habría que buscar entre los recovecos de las secuencias toda la poesía que transmiten los personajes con la mirada, ya que si se tratara de cine mudo,  entenderíamos perfectamente las vicisitudes de la historia, acabaríamos encontrando igualmente todo el amor que guarda en cada fotograma. Un recorrido que llega hasta nuestros sentidos desde el desierto, dejándonos los labios secos y el corazón inundado de emociones que se reparten y van más allá de su final, ya que seguimos con las imágenes en el cerebro cuando vamos al frigorífico, y acordándonos de cómo se vive en las diferentes partes de esta tierra maravillosa, nos sentimos tan favorecidos, que llega a remordernos la conciencia.

Hasta los seres más diminutos se hacen elementales; ellos, los insectos influyen en gran medida sobre las decisiones que llevan a cabo los hombres, los poderosos, los que tienen en sus manos las decisiones de la balanza con la justicia y los presupuestos. Capaces entre unos y otros de chuparnos la sangre, ambos ejercen un papel providencial en el curso de la historia, ya que a base de detalles tan pequeños como los insectos, las mujeres acaban por descubrirse a sí mismas, rescatando la dignidad de la que carecían. Un trabajo tan duro como las piedras por las que transitan nuestras protagonistas hasta llegar a la fuente, una auténtica batalla por el agua que se cobra vidas y dolores, que acaban en frustraciones que se pierden en el tiempo, en ese mismo tiempo en el que aparecemos al otro lado de la pantalla, como testigos privilegiados de unos acontecimientos que seguramente se repitan en otros lugares del planeta, que intuimos a escondidas cerrando los ojos.

Este largometraje nos ofrece la proporción ya asimilada del desafío sempiterno de la fuerza contra la inteligencia, de cómo las palabras son la luz de un faro en ese mar de polvo, donde las noticias y los alimentos llegan por oleadas, entre tormentas de sentimientos mezclados con arena, con canciones que resucitan verdades dormidas entre los años, letras como momias silenciosas que se desperezan con la misma energía que callaron: sutil, pero implacablemente.




Romper una tradición, es la mayor parte de las veces romper una maldición. El hombre y el tiempo se confabulan para crear leyes insulsas, capaces de romper la magia y cegar a los sabios, comprándoles mentiras para hundir más y mejor a los nadies.

En la película, podemos observar que cada paso hacia la fuente es una aventura diaria que no siempre acaba con dos cubos de agua en casa, siendo invariablemente la escasez del preciado líquido, el hilo conductor. Pero también nos recuerda el inconveniente de leer un solo libro, el mismo libro tantas veces, que acabamos interpretando su contenido a nuestra manera, sacándole el mejor partido a cada mensaje leído. Las palabras se vuelven espadas, y la tinta negra se tiñe de sangre cuando un idiota se hace pasar por sabio y su impaciencia por liderar a la sombra, le evita tener que estar expuesto al sol, atravesando territorios desolados tirando de las riendas de un borrico o de un camello, como seguramente hicieron sus antepasados nómadas, mientras un maniático a base de fanatismo se abre un paso más cómodo rápidamente. Así el libro se transforma en arma y los alumnos indefensos en manos de un enfermo contagioso, acaban infectados por el peor veneno que sigue manchando la historia, poniendo en boca de los dioses, palabras que ellos ignoran o que nunca dijeron.

La Fuente de las Mujeres, como he comentado antes, nos deja la boca seca, nos enamora, nos traslada en este siglo hasta otro espacio, donde reclamar dignidad o un derecho necesario, puede acarrearnos dolores de cabeza, si no nos la cortan de un tajo los del consejo en la plaza del pueblo.

Podéis verla entera en Vimeo:

La Fuente de las Mujeres - La Source des Femmes from Arj Mar on Vimeo.

3 comentarios:

Eukeni Uriarte dijo...

Me encanta tu crítica Rafa, ya tengo ganas de ver la película ....

jesús dijo...

Me ha gustado mucho la crítica. Tengo ganas de ver la película. Muchas gracias por el análisis.

Eukeni Uriarte dijo...

Pues de ver la pelicula tengo la sensacion de vivir esta situacion muchas veces. Es una pena no haber entendido las canciones de esas mujeres tan hermosas y sabias. He disfrutado enormemente de la soniridad del arabe. Gracias por este aporte Rafa !!!!

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